UN EQUIPAJE SALUDABLE ES POSIBLE, SI TU QUIERES

Hace poco escribí una nota que titulé Una buena alimentación: el mejor equipaje,  y  en ella describía como me alimentaba cuando estaba de viaje antes de sufrir el infarto y reconocí, entre otras cosas, que me permitía demasiadas comidas hipercaloricas.

Ahora quiero contar la manera en que intento tener hábitos saludables cuando viajo a otros países. La primera acción empieza a la hora de hacer el equipaje pues me preocupo por  poner en la maleta -que va en la bodega del avión-  una caja de leche desnatada por si voy a  un lugar en el que no se consigue con facilidad y  además, llevo varias raciones de granola, con avena y frutos secos. De esta manera desayuno como me he acostumbrado a hacerlo en casa.  Muchos dirán que es una exageración, pero no lo es y hay varias razones. Una  y la más importante, es que es por mi propio bienestar. Otra razón,  es que los desayunos que ofrecen en los restaurantes de algunos países tropicales son muy deliciosos pero desafortunadamente ricos en grasas y carbohidratos. Así que como no me puedo permitir los huevos, el chocolate, el tamal, la arepa con mantequilla… que me ofrecen, prefiero desayunar mis cereales en el hotel como si estuviera en mi casa de Madrid. Y por último, pueda que un día me permita un desayuno diferente, pero solo uno, así que para el resto de días ya lo tengo  solucionado.No más comida grasos

Respecto a las otras comidas, lo que antes hacía era entrar a un restaurante y pedir lo más sugerente de su carta, ahora me tomo mi tiempo para elegir el lugar en el que voy a comer y una vez que me pasan la carta, generalmente, pido pescado preparado de la forma más natural posible con una ensalada sin aderezar (por aquello de que le ponen salsas y natas) y un poco de arroz. Ya no me inclino por comidas ricas en grasas.

Habrá quienes digan que es muy difícil controlar de esta forma la alimentación y la verdad es que para mí no lo es pero porque ya estuve al borde de la muerte y ya sé que saltarme las recomendaciones de mis médicos me puede llevar a urgencias de nuevo o sencillamente no tener una nueva oportunidad. Todas estas cosas fueron las que me motivaron a compartir mi testimonio vital con los demás, para decirles que no esperen hasta que su corazón se agote para empezar a cuidarlo.

Ahora, yo  respeto mis horarios de comidas aunque esté de viaje de negocios y tenga muchos compromisos. Mi alimentación también es una prioridad. Procuro  seguir haciendo  mis caminatas  aunque este fuera de casa  para no perder la buena costumbre y para despejar la mente después de tantas reuniones. Disfruto mucho más de las frutas de los países a los que viajo, una forma sana de alimentarme y  de aprovechar la variedad . Por último, decir que una vez que aprendí  a comer de manera más saludable  no me apetece, ni añoro las comidas que no le sientan bien a mi organismo. El cuerpo lo agradece y uno lo nota.equipaje-saludable-es-posible