CON PASO LIGERO POR LA SENDA DE LA SALUD

Para nadie es un secreto que una de las principales recomendaciones de los médicos a sus pacientes de cualquier edad es que deben practicar alguna actividad deportiva para mantener o mejorar su estado de salud. Cuando se trata de pacientes que hemos sufrido algún evento cardíaco es necesario consultar con nuestro especialista qué deporte es el que más nos conviene. Casi todos coinciden en afirmar que una de las prácticas más beneficiosas es la caminata, y en especial aquella que se realiza a paso ligero.

CAMINATARecientemente la revista Arteriosclerosis, Thrombosis and Vascular Biology, ha publicado una investigación que cuantifica el beneficio del caminar sobre el correr, y los resultados hablan por sí solos. Lo primero que hay que decir es que caminar a paso ligero produce menos desgaste en las articulaciones que correr y, además, tiene un riesgo más bajo de lesiones.

Según este estudio, cuando corremos los niveles de colesterol pueden reducirse hasta en un 4,3%, pero cuando optamos por caminar (siempre que sea a paso ligero) se pueden disminuir hasta en un 7%. Asimismo, la investigación concluye que caminar reduce el riesgo de enfermedades cardíacas en mayor medida que correr.

Los cardiólogos aseguran que cuando las personas que hemos padecido alguna enfermedad cardiovascular realizamos caminatas a paso rápido, pero moderado, logramos que mejore la respuesta del corazón al esfuerzo. Esto ocurre por el aumento del tamaño de las cavidades de este órgano mientras caminanos, lo que favorece que la cantidad de sangre en cada latido incremente el transporte de oxígeno y de sustancias nutritivas.

Desde estas líneas quiero invitar a los lectores que aún no dedican tiempo a ninguna práctica deportiva que empiecen a caminar para ponerle corazón a sus vidas. Eso sí, cuando vayan a hacerlo es importante que tengan en cuenta algunos aspectos. El primero de ellos es la frecuencia. Los médicos recomiendan realizar caminatas tres o cuatro veces a la semana, como mínimo. En todo caso, si se practica más días no resulta contraproducente.

El tiempo de cada sesión de caminata también debe ser controlado. Lo aconsejable es que supere al menos los 40 o 45 minutos, de forma que nuestro cuerpo logre sentir los beneficios.

Respecto a la intensidad es necesario encontrar un ritmo ágil pero que seaCRONOMETRO-PNG cómodo para cada uno, de modo que no nos exija demasiado esfuerzo. Es decir, no se puede llevar el mismo paso que cuando vamos de paseo contemplando la naturaleza, o yendo a la compra, pero tampoco tan ligero que parezca que vamos corriendo. Se trata de hacer un esfuerzo controlado.

Desde la Fundación Española del Corazón aseguran que caminar ayuda a reducir los principales factores de riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, como son la obesidad, la hipertensión y la diabetes.

Por último, decir que caminar también ayuda a controlar el estrés, tal y como lo dijimos la semana pasada, y además aumenta nuestro tono muscular. ¡Es todo beneficios!

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