¿CÓMO IDENTIFICAR UNA EMERGENCIA CARDÍACA?

Reconocer los síntomas de una emergencia cardíaca puede significar la diferencia entre salvar la vida o lamentar la pérdida de una persona. En mi caso, afortunadamente, conté con personas que rápidamente identificaron las molestias que me aquejaban y actuaron en consecuencia, conduciéndome a la atención médica más cercana.

Por ello me parece importante compartir en esta entrega las pautas que el cardiólogo Francisco Javier Noriega Sanz, de la Unidad Coronaria del Hospital Clínico San Carlos, ha dado a conocer a través de la Fundación Española del Corazón, con el fin de que cualquier persona pueda identificar la sintomatología de una emergencia cardíaca.

Dolores en el tórax

– No siempre el dolor torácico es de origen cardiológico, ya que también puede deberse a una patología pulmonar, digestiva, muscular o esquelética. Pero cuando ese dolor se presenta como una opresión intensa en el centro del pecho, es posible que se trate de una angina de pecho o infarto de miocardio. En muchas ocasiones el dolor se irradia a la región de la mandíbula o del cuello, pudiendo también extenderse al brazo izquierdo o incluso a ambos brazos. Si esa opresión aparece con los esfuerzos o el estrés y luego desaparece, lo más probable es que se trate de una angina de pecho. Sin embargo, si aparece en reposo o persiste tras realizar el esfuerzo o sufrir el episodio de estrés, es más posible que se trate de un infarto agudo de miocardio. Una pista que puede indicarnos que estamos ante una angina de pecho o infarto es que el dolor venga acompañado de vómitos, naúseas y/o sudoración fría, aunque también es posible que estos síntomas no se den.

Otro dolor torácico que debe preocuparnos es el que se presenta de forma brusca y muy intensamente en el centro del pecho, y que con frecuencia se irradia hacia la espalda, entre las dos escápulas. También es posible que se irradie hacia la mandíbula, la boca del estómago, las piernas o la región lumbar y que vaya acompañado de mareos. Todos esos síntomas se asocian a una patología de la arteria aorta.

dolor-de-pecho-alarma– Las que he mencionado no son las únicas emergencias que se manifiestan con dolor en el tórax. Según los especialistas, el tromboembolismo pulmonar provoca igualmente dolor torácico de aparición brusca, pero en este caso las características son muy variables pudiendo presentarse como un dolor opresivo o fluctuante. Lo que sí es característico de esta dolencia es que se acompaña de falta de aire o incluso de una pérdida de consciencia transitoria.

– En cambio, cuando se trata de una pericarditis aguda, el dolor es diferente. Según explica Noriega, se manifiesta como un dolor continuo en todo el pecho pero punzante más que opresivo. No suele relacionarse con los esfuerzos ni se irradia a los brazos. Una característica que puede darnos la clave es que se relaciona con la respiración: cuando uno inspira el dolor se agudiza. Por el contrario, si nos inclinamos hacia delante hay cierto alivio del dolor. En muchos casos se presenta después de haber padecido un catarro, aunque no siempre es así. Ante estos síntomas hay que acudir igualmente al especialista o incluso a Urgencias. Pero no debemos alarmarnos en exceso ya que se trata de una patología que, aunque hay que tratar, reviste menor gravedad.

Ahogo o dificultad para respirar (disnea)

Otra urgencia cardiológica es la dificultad para respirar, también conocida como disnea. La que más preocupa a los especialistas es la que aparece en pacientes que no la padecían o que la tenían en un grado menor. Si el paciente ya padecía dificultades pulmonares previas o había pasado por un catarro recientemente, lo mas probable es que el origen de la disnea sea pulmonar (enfermedad pulmonar obstuctiva crónica, asma, neumonía, etc.). Por el contrario será de origen cardiológico cuando además de la falta de aire se da dolor torácico, palpitaciones y/o hinchazón en las piernas los días previos. Independientemente del origen, si al incorporarnos no mejora la disnea o si cuando dejamos de toser seguimos sin poder respirar con normalidad, los especialistas aconsejan llamar al servicio de emergencias.

Pérdida de consciencia

Los médicos llaman síncope a la pérdida de consciencia transitoria. Si se mantiene en el tiempo la consideran una parada cardiorespiratoria. Y aunque recuperemos por completo el conocimiento al cabo de unos segundos o minutos tras el síncope, éste puede estar relacionado con una patología cardiovascular. Sobre todo si no tiene un desencadenante claro como en las lipotimias (por falta de riego en el cerebro) o en situaciones donde padezcamos dolor, miedo o suframos emociones extremas. Las tres principales causas del síncope de origen cardíaco son la arritmia cardíaca, un infarto agudo de miocardio o un tromboembolismo pulmonar. Normalmente todas ellas van acompañadas de síntomas, antes o después de la pérdida de conocimiento, como taquicardias, dolor torácico o falta de aire.

Crisis por presión arterial alta (hipertensión)

Lo habitual es que unas cifras de presión arterial muy altas se acompañen de mareos, cefaleas u otros síntomas. Sin embargo, incluso aunque no tengamos síntomas, si nuestra presión arterial está por encima de 180/110 mmHg, estamos ante una crisis hipertensiva sobre la que hay que actuar acudiendo al centro de salud o a emergencias para evitar complicaciones, ya que esas cifras pueden provocar angina de pecho, infarto, disección aórtica, edema agudo de pulmón, ictus o hemorragia cerebral.

Dolor en el pecho